La escuela
Un espacio destinado a todos aquellos sedientos de liberación.
La conciencia, la observación y el conocimiento de sí mismo como camino hacia la libertad.
¿Qué es la escuela?
Sabiduría Eterna responde a dimensiones sublimes de la existencia, cuya labor es otorgarle al ser humano la posibilidad de reconocer, de una vez y para siempre, su inherente libertad.
Es una escuela dedicada a la observación y comprensión de la vida interna.
- No se trata de incorporar ideas ni de adoptar creencias, sino de investigar directamente la vida.
- No es una escuela en el sentido tradicional. La intención no es acumular conocimiento, sino liberarse de todo lo acumulado en el tiempo.
- El eje no está en el instructor, sino en la enseñanza y la investigación que cada uno pueda llevar a cabo para descubrir la verdad por sí mismos.
¿Cómo se desarrolla la labor?
De diferentes maneras vamos compartiendo enseñanzas y vivencias. Nos reunimos de forma grupal en encuentros, seminarios y retiros (presenciales y/o virtuales), como también de forma individual en sesiones de sanación (presencial o virtual).
En cada actividad, se invita a la persona a observar la vida y descubrir por sí misma aquello que es verdadero.
Investigar la conciencia
Implica estar atento y observar todo aquello que acontece en la vida, tanto dentro de uno como fuera. Poder comprender para liberarnos de todo aquello que nos ata en el tiempo.
Por ejemplo, observar cada pensamiento, su movimiento, de dónde surge y cuál es su motivación, sin analizarlo, sino simplemente verlo; y así, conocerse a uno mismo.
El enfoque
Más que incorporar ideas o respuestas prefabricadas, el trabajo se sostiene en la observación, la investigación y la experiencia directa de cada persona.
En ese contacto, comienza a ordenarse aquello que estaba en conflicto, dando lugar a una transformación que se expresa tanto en lo interno como en la vida cotidiana.
La sanación
Sanación es erradicar todo lo falso que hay dentro de la conciencia, es decir, aquellos contenidos de memorias, dolores, sufrimientos, y todo el cúmulo del pasado que le impiden al individuo ver con claridad y entrar en contacto con la vida más abundante.
En la sanación, sin hacer nada, simplemente disponiéndose a recibir en silencio, ingresa Luz en la conciencia, y esa Luz comienza a barrer todo lo que ya no debe estar allí.
Es como ingresar a una sala que está a oscuras y prender el interruptor. Cuando se enciende la luz, uno puede ver lo que hay dentro de la habitación: todo el desorden, lo acumulado, las imágenes y memorias que tienen peso y sufrimiento. Y simultáneamente, la misma Luz va barriendo todo ello.
El origen de la escuela
Sabiduría Eterna surge a partir de un proceso sostenido de búsqueda y exploración de la vida interna.
Con el tiempo, ese recorrido comenzó a abrir espacios de encuentro, donde compartir lo comprendido se volvió una necesidad y una forma de servicio.
Gaspar Caracciolo
Siempre existió en él una mente liviana, libre del apego material y conmovido por lo que era de carácter eterno y metafísico.
Él podía establecer un diálogo casi continuo con los diferentes reinos de la naturaleza, en el silencio de su vida interior.
Desde pequeño, miraba el cielo de noche y reconocía en las estrellas su real origen. Nada había que lo hiciera sentirse distante de esa conciencia estelar.
Las estrellas, la naturaleza y el silencio interior despertaban una sensación de pertenencia a algo más vasto que lo visible.
Un gran sentido de justicia y el reconocimiento de la acción correcta y precisa, sin necesidad de experimentar, estaban presentes. Desde esa temprana edad, pudo reconocer que no es necesario experimentar las cosas para conocer la verdad de las mismas, dándose cuenta de que lo único necesario es observar.
Gaspar se interesó profundamente por diferentes enseñanzas filosóficas y espirituales, especialmente el Tao Te King y el budismo.
Más que estudiar las teorías y los conceptos, procuraba convertirlas en su propia vida. Sin forzar su aplicación o práctica, simplemente vivirlas.
Con el tiempo, ese interés se transformó en un profundo anhelo de verdad y libertad interior. Tanto fue así que antes de finalizar la escuela, se dió cuenta que su vida la dedicaría a la verdad, a hablar de ella y compartirla con el mundo.
En cualquier reunión o espacio de trabajo estaba presente su llamado interno. Nunca hubo una búsqueda como tal, sino un descubrimiento de la realidad y una disposición a recibir eso que es inconmensurable.
Con los años comenzó a hacerse efectiva y más intensa, de manera natural surgían espacios de encuentro, donde compartir lo investigado se daba espontáneamente.
A lo largo de ese recorrido, entró a diversas escuelas esotéricas y aprendió de grandes hermanos. En los planos internos se le indicó que debía dedicarse a la sanación de la conciencia.
Todo ello fue dando forma al trabajo que hoy comparte a través de Sabiduría Eterna.
Hay un impulso que atraviesa todo este trabajo:
que el ser humano pueda reconocerse libre y vivir en la verdad.